Cuando alguien diga "No era esto, no era esto" habrá que recordarle que nadie sabía lo que iba a ser, que lo estamos inventando sobre la marcha.
No puedo decir que tenga una comprensión absoluta de cómo funciona lo que está pasando, dudo mucho que nadie la tenga (los sociólogos están anonadados), pero probablemente entre todos podamos definirlo mejor.
En primer lugar, tenemos los principios básicos con los que todos estamos de acuerdo:
No a la corrupción, no al sistema bipartidista que la sostiene, necesidad de una reforma electoral para corregir eso y necesidad de regulaciones al sistema financiero para garantizar que los derechos de los ciudadanos no se anteponen a sus intereses.
Ese núcleo tan genérico y al que cualquiera se puede adherir, es el que mantiene (y mantendrá) esto vivo.
Pero la volatilidad de la estructura social que se genera en torno a eso tiene varias características que, si los españoles somos inteligentes (eso ya lo hemos demostrado) y sabemos lidiar con ello, pueden jugar a nuestro favor.
En primer lugar, aunque sea imposible pulsar la realidad porque no hay un censo de quién ha pasado por Sol, la simplificación mediática del asunto da una imagen como de que es algo "de izquierdas". Esa imagen también la tienen muchos de los que están en Sol. Es natural porque se reproducen las herramientas de trabajo (asambleas, comisiones) que los movimientos de izquierdas conocen bien y porque, hasta que se invente algo mejor, es el sistema más democrático posible (recordemos que para participar de estas asambleas, comisiones, o labores organizativas no hace falta ser NADA, simplemente vas y participas). Yo no he pertenecido nunca a ninguna asociación o grupo (alguna cultural en tiempos) y no tengo esa "cultura asamblearia" que algunos compañeros han mamado. Simplemente, venciendo mis reticencias, he asumido los valores que representan y he participado de ellas. Como alguna gente mucho más conservadora que yo. Pero también es cierto que no son los más, vamos a intentar analizar todas las posibles causas que puedan apartar, como individuos, a los más conservadores del núcleo central de la organización: aunque estén de acuerdo, han preferido no presentarse allí físicamente (aunque también pueden mandar propuestas por mail); aunque estén de acuerdo y hayan acudido allí, han encontrado un ambiente que les es hostil, por lo desconocido y por los prejuicios (aunque la mayoría de la gente se está deshaciendo de muchos prejuicios allí); aunque estén de acuerdo, hayan acudido y hayan participado, es posible que hayan hecho propuestas que no hayan sido secundadas mayoritariamente. O que hayan hecho propuestas que la gente asocia erróneamente con la izquierda cuando son cosas que los conservadores también pueden asumir como propias de sus valores. Mejor dicho, que hay muchas propuestas en las asambleas que uno no sabría decir si son progresistas o conservadoras, porque son OTRA COSA (ejemplos: desarrollo sostenible, protección patrimonio histórico, transparencia en la gestión económica). Esos temas son transversales, y el pensamiento que se está produciendo a raíz del 15 M es transversal. Se ha trascendido a esa dicotomía endiablada, y cuanto más sigamos por ahí, mejor.
En segundo lugar, que es inherente a nuestra especie el tender a solidificar esa estructura. Como todos sabéis, en menos de dos días se está desarrollando un nivel de organización increíble nacido desde cero. Entre la experiencia previa o la formación de muchos de los participantes, la buena voluntad de todos aquellos que se presentan voluntarios para realizar tareas y la actitud incluyente de la mayoría de los protestantes en general, se está llevando a cabo una demostración de civismo, habilidad de respuesta ante los obstáculos y de capacidad de trabajo en equipo que no tiene precedentes. Se criticaba en los primeros días esa volatilidad, y ahora se critica la capacidad cohesionadora. Ladran, luego cabalgamos. Respecto a la capacidad de dotarse de coherencia, hay algunos aspectos que no suelen subrayar mucho los medios en su reflejo, por ejemplo. Dado que no hay un corpus inicial de medidas a tomar, todo surge "sobre la marcha", es decir, que basta con que alguien de los miles de personas que está allí tenga una idea. En Sol se miman las ideas: se analizan desde el punto de vista jurídico, se elaboran en forma de discurso para la comunicación, y se ejecutan, según su naturaleza, desde infraestructuras, acción, respeto, o la comisión "competente". La imaginación está en el poder. Como pasa en todas las sociedades, esto puede tener sus defectos. Cojamos un ejemplo sensible. Si alguien tiene una idea X y por ejemplo desde el punto de vista legal no sería conveniente ejecutarla, el sentido común de quién ha tenido esa idea acatará el consejo dado por quienes están preparados para preocuparse de ese aspecto, sin tomárselo como algo personal. Esa actitud muchos ya la tenían, pero otros muchos no la han visto en la vida y estamos aprendiendo a expandirla.
Y por último, la unicidad. Retomo esa descripción de estructura social volátil para defenderla. Ya he dicho que entenderé la formación de estructuras más estables que nacerán de este movimiento. Puedo añadir que en aras de un aprovechamiento práctico de todo esto, así debería de ser (nuevos grupos, asociaciones y redes que surgirán con cosas en común y con disensos). Pero creo que entre todos aquellos a los que nos gusta lo que está pasando (ojo, no he dicho ni siquiera que participemos activamente) debemos de repartirnos la responsabilidad de que estos valores comunes y transversales se difundan en la medida de lo posible. Debemos asumir nuestro papel de intentar explicar, según entendamos, los aspectos con los que sintonicemos dentro del movimiento; que aclaremos que apoyarlo no significa suscribir ningún "paquete" de ideas, que cada una de ellas las apoyaremos individualmente según nuestro buen criterio y parecer; y que a gentes de ideologías distantes o contrarias, se les explicará desde el entendimiento y la argumentación qué estamos haciendo bien (o qué creemos que estamos haciendo bien) así como por qué somos críticos con lo que lo somos. Así creceremos (en cantidad y en calidad). Ese intercambio es la democracia real, y es necesario y fundamental para que esto siga funcionando y llegue a algo.
Esa quiero que sea mi pequeña aportación por hoy. Y para predicar con el ejemplo, me encantaría que esos debates propuestos lleguen a existir, porque uno solo no puede identificar todos los aspectos del fenómeno sobre los que tenemos que reflexionar ni, evidentemente, encontrar una respuesta corresta a cada incógnita.